El restaurante del fin del mundo
Domingo, Agosto 19, 2007Ya he hablado de la primera parte de esta serie La guía del autoestopista galáctico. La segunda parte es si cabe aún más cómica que la primera. Las situaciones en las que se ven envueltos los protagonistas son, a veces, tan absurdas que uno ya no sabe como van a conseguir salir de ellas. Por supuesto averiguan algo más acerca del famoso “42″.
Una cita de un fragmento que me sacó una buena carcajada:
[...] Todo eso ocurrió en el pasado remoto del planeta. Sin embargo, fue un descendiente de aquellos poetas excéntrico quien inventó los espurios cuentos de la fatalidad inminente que permitió a los habitantes de Golgafrinchan librarse de la tercera parte de su población, enteramente inútil. Los otros dos tercios se quedaron en sus casas y llevaron una vida plena, rica y feliz hasta que todos desaparecieron súbitamente por una virulenta enfermedad contraída por el contacto con un teléfono sucio.
Por cierto… en esa tercera parte de la población estaban incluidos los limpiadores de teléfonos… no digo más, que no quiero estropearle el libro a quien no se lo haya leído.


